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El Sistema de Conocimiento Ancestral de los pueblos kogui, wiwa, arhuaco y kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta entró a hacer parte del patrimonio inmaterial de la nación.
El Sistema de Conocimiento Ancestral de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta entró a hacer parte del patrimonio inmaterial de la nación.Cortesía ONIC

La tradición oral y los conocimientos sobre el universo son algunos de los puntos que hacen parte del conocimiento ancestral. Ahora, estas manifestaciones culturales de cuatro pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, serán incluidas en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. 

En una reunión presidida por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y el Ministerio de Cultura, los pueblos kogui, wiwa, arhuaco y kankuamo presentaron un documento que más tarde sería aprobado por ambas instituciones. Se trataba del Plan Especial de Salvaguardia (PES), un informe que expone por qué los conocimientos ancestrales deben hacer parte del patrimonio inmaterial de la nación.

El PES es “un acuerdo social y administrativo mediante el cual se establecen directrices, recomendaciones y acciones encaminadas a garantizar la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de las comunidades y de la Nación”, indica el informe.

El documento, además, invita a la preservación de las manifestaciones culturales de los pueblos indígenas. La lengua y tradición oral, la organización social, los conocimientos sobre la naturaleza y el universo, y los espacios culturales, hacen parte de la lista.

“Hemos logrado que se reconozcan todos los conocimientos ancestrales. En ese sentido, estamos hablando del conocimiento espiritual asociado a la visión de ordenamiento ancestral, a los espacios sagrados, a los códigos establecidos en los territorios, a los conocimientos relacionados con la educación y la salud, y al sistema de arquitectura y alimentación propia”, dijo Jaime Arias Arias, cabildo gobernador Kankuamo.

Por su parte la ministra de cultura, Mariana Garcés, aseguró que este reconocimiento “reafirma la importancia de valorar y preservar la diversidad cultural inmaterial del país”. Sin embargo, ahora, el reto es mucho mayor. Pues, de acuerdo con Arias, “hay que asegurarse de mantener, transmitir y conservar este conocimiento ancestral con las nuevas generaciones”.

Para ello, dice el gobernador, es necesario que se construyan políticas públicas y proyectos para salvaguardar esta herencia: una tarea que requiere el apoyo de las autoridades regionales y el Ministerio de Cultura.

Igualmente, para la comunidad indígena, este reconocimiento marca un precedente en su cultura. “Con este reconocimiento se garantizará el posicionamiento y la continuidad del pensamiento indígena ante la sociedad mayoritaria”, afirmó Cayetano Torres, coordinador del PES.

Ahora, los indígenas de la Sierra Nevada miran hacia el futuro. Pues, según Arias, “la otra proyección que tenemos es lograr que estas manifestaciones sean reconocidas por la UNESCO como patrimonio de la humanidad”.

Fuente: El Espectador.com

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Es el país con más muertes por diabetes de Latinoamérica, la población indígena y rural es la más vulnerable a la invasión de los refrescos.
 FOTO/VIDEO: CHRISTIAN PALMA

Guadalupe Sánchez tiene las manos agrietadas de un campesino del maíz y la sangre limpia de azúcar de un ex adicto a la Coca-Cola.

“Yo tomaba unas tres botellas de litro al día. Nada más me despertaba, con las tortillas me tomaba el primer vasito y así seguía por la tarde y por la noche”, dice mientras un remolino de pavos con el gaznate colorado picotea la tierra a la puerta de su casa. La levantó él mismo para su familia: esposa, ocho hijos y siete nietos. Las paredes son de cemento gris y tiene el tejado sin terminar.

— ¿Cómo se sentía bebiendo tanto refresco?

— Tenía mucha flojera. Casi no podía ir a trabajar. Con el calor del campo, pues bebía más coca. Pero empecé a notar que perdía vista y la lengua como que se me iba pa delante.

— ¿Y cómo consiguió dejarlo?

— Es difícil porque todo el mundo te invita. Cuando vas a visitar a alguien te dan un vasito y está feo rechazarlo. Pero el médico me dijo que lo tenía que dejar y me dio unas pastillas. Yo además empecé a masticar una hierba que nosotros llamamos Hoja de burro, que ayuda a no tomar. 

En la comunidad indígena mazahua de San José del Rincón, un pueblo boscoso y húmedo al oeste del Estado de México, hay casas donde no llega el suministro de agua potable, pero en la mesa está fija la botella roja de refresco. A los 47 años, Sánchez ha llegado a tener un nivel 200 de glucosa en sangre: el doble del umbral de riesgo y algo muy frecuente entre sus vecinos.

“Es como un veneno, nos hace mucho daño”, dice Leticia Cruz, 41 años, que vuelve de dar un paseo con sus tres nietos. “Cuando me quedo con ellos porque su mamá sale a trabajar, está prohibida la coca-cola”. Uno de los críos mira a su abuela desde abajo y descascarilla con los dientes una vaina de haba que ha arrancado por el camino.

Sobre todo en niños, estamos encontrando lo que se conoce como la doble carga de la enfermedad: desnutrición y sobrepeso

Desde el Tec de Monterrey, una de las universidades más caras y prestigiosas del país, un grupo de estudiantes de la carrera de Nutrición lleva todo el mes de septiembre visitando la comunidad. Los dedos de José Polo, 18 años, también son ásperos y rugosos de descargar camiones y colocar estanterías en el mercado. Nunca se los habían pinchado para sacarle sangre. Los chicos del Tec tampoco habían agujereado antes una piel tan rocosa. Cambio de aguja. Hace falta otra más afilada. José Polo ha dado 150 de azúcar en sangre.

“Nos estamos encontrando con fuertes niveles de hiperglucemia. Esto es un fiel reflejo de alto consumo de bebidas azucaradas y comida procesada, carente de los nutrientes necesarios”, apunta Yaremi Gutierrez, la profesora que está dirigiendo las visitas. Los mazahuas del Estado de México están abandonando su dieta milenaria basada en legumbres, verduras y hortalizas para pasarse cada vez más a la chatarra. El maridaje entre pobreza, exclusión y comida basura es letal: “Sobre todo en niños, estamos encontrando también lo que se conoce como la doble carga de la enfermedad: desnutrición y sobrepeso”

México vive una epidemia de grasa y azúcar. Siete de cada 10 adultos tiene sobrepeso u obesidad, por uno de cada tres niños. Es el segundo país con más exceso de kilos del mundo, solo por detrás de Estados Unidos. Según la OMS, los mexicanos son los que más refrescos consumen —163 litros al año—  y los que más mueren por diabetes en toda Latinoamérica.

Adicción a la ‘coca-cola’ en el México indígena

“La diabetes antes era una enfermedad rara que afectaba sobre todo a la población con predisposición genética y edad madura. En los últimos 30 años ha habido una explosión brutal de tal manera que en los últimos seis años medio millón de mexicanos murieron a causa de la diabetes”, apunta el doctor del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Abelardo Ávila. “En este panorama, la población indígena es la más vulnerable y registra unas tasas más altas —continúa Ávila—. Antes la pobreza les protegía porque les obligaba a alimentarse del campo. A partir de 2010 empieza una expansión de las refresqueras, una estrategia de invadir de refrigeradores las comunidades con electricidad y de favorecer las trasferencias de ayudas públicas al consumo de estos alimentos”

En las tiendas de abarrotes que tapizan las carreteras del pueblo, el litro de leche, -cuando hay- cuesta 16 pesos, la botella de tres litros de coca-cola, 35 y la de refresco sin marca, 20. La diabetes puede además desencadenar toda una serie de trastornos como la ceguera –retinopatía diabética–, la insuficiencia renal o el llamado pie de elefante: la glucosa adormece los nervios y uno va perdiendo la sensibilidad en las articulaciones. Esta última derivada se ha traducido en 75.000 amputaciones el año pasado según la asociación El Poder del consumidor.

“Los más grave es que la diabetes es una enfermedad controlable, pero al carecer de acceso a los servicios, esta población está muy expuesta”, añade la profesora del Tec. Un grupo de mujeres ha bajado andando por una colina desde su comunidad hasta el único ambulatorio. Una hora de caminata. El médico no está. Para el hospital más cercano queda otra hora en coche. La diálisis, el tratamiento para la diabetes, no está cubierta por el seguro popular, la asistencia pública para los trabajadores informales como los campesinos. Cada sesión vale entre 2000 y 6000 pesos.

Ildefonso Álvarez lleva dos años trabajando al frente de su asociación, Concreta, con las comunidades: “Aquí llega más fácil la coca-cola que los servicios médicos, de agua potable o de salubridad”. El relator de la ONU sobre el derecho a la alimentación ha llegado a hablar de una cocacolización de los hábitos de consumo en México. “Para 2017, el sistema público necesitará para tratar la diabetes 5.600 millones de dólares al año. Este es el resultado de unas políticas públicas que no han tomado en cuenta la dimensión del grave problema”, dijo Oliver de Schutter en una reciente documental producido por organizaciones civiles en México.

El Gobierno implementó el año pasado una tasa especial sobre las bebidas azucaradas siguiendo el ejemplo de otros países. De momento, ha crecido la recaudación, pero el consumo apenas baja.

En casa de Tomasa Rodriguez e Hilario Cruz no hay agua potable. Son cuatro y compran una garrafa de 20 litros en la tienda cada semana. Llevan años pidiendo al alcalde un pozo, como el que tienen otras comunidades de la zonas. Cruz acaba de salir hace poco del hospital. “Me encontraba muy pesado, casi no podía comer”. Sí bebía refresco, “y cerveza y pulque”, añade su esposa. Tuvieron que hacerle un lavado intestinal por un estreñimiento severo. Le han prohibido los refrescos y el alcohol. Ahora sólo toma agua y Hoja de Burro. En infusión o cruda, el amargor que inunda toda la boca al tomarla es más efectivo que la criptonita.

¿Cuánto azúcar hay en mi refresco?
Además de controles de sangre, los alumnos del Tec también se dedicaron a explicar cuanto azúcar contiene un refresco, midiendo la cantidad con cucharillas de café.  Un bote de coca-cola de 355 ml son 12 cucharillas de azúcar, un jugo Jumex de 450 ml, 17 cucharillas, las mismas que un té helado Lipton de 600 ml. Las empresas llevan tiempo ampliando su oferta con productos menos calóricos.  Desde Coca-Cola México apuntan que, “comprometidos con el desarrollo y bienestar de los mexicanos, este año emprendimos acciones que buscan marcar una diferencia positiva para las próximas generaciones, ofreciendo opciones y porciones en prácticamente todas las tiendas del país donde las personas pueden elegir una opción de nuestro portafolio sin calorías, incluyendo agua saborizada y bebidas sin azúcar, y contamos con un empaque de Coca-Cola original menor a 100 calorías”

 Fuente: El País

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Del 07 al 10 de Junio 2009
Tarapoto – San Martín – PERU

Objetivos

Crear un espacio que permita compartir experiencias de aplicación de las Medicinas Tradicionales para resolver problemas de salud mental y reflexionar sobre ellas.

Comprometer representantes de instituciones públicas y organismos internacionales a prestar más atención al potencial de los recursos de las medicinas tradicionales en la definición de políticas en salud mental y especialmente para la atención de los problemas de consumo de drogas.

Propiciar la creación de una Red Regional Americana que pueda proseguir la exploración de este campo de estudio y de sus posibles aplicaciones en las políticas de salud.

Problemática

Las Medicinas Tradicionales ofrecen respuestas a problemas de salud mental que muchas veces se han considerado como propias de las culturas de donde surgen y por ende solamente eficaz en dicho contexto. Sin embargo, la experiencia médica de terreno parece demostrar lo opuesto, señalando que los aportes terapéuticos de los pueblos originarios o nativos alcanzan dimensiones transculturales y responden a un nivel de constantes humanas invariables o arquetípicas. Además, sus instrumentos son lo suficientemente adaptables como para ofrecer respuestas innovadoras en campos donde la medicina occidental es bastante deficiente, tal el caso del tratamiento de las toxicomanías.

Cuando la medicina convencional acepta considerar los aportes de las medicinas tradicionales en salud mental, se enfrenta a una serie de resistencias o dificultades que merecen mencionarse. Por ejemplo:

  • -la no separación en las MT de lo mental con lo espiritual
  • -el uso frecuente de plantas o sustancias psicoactivas y técnicas de inducción de estados modificados de la conciencia
  • -la implicación voluntaria y necesaria, en la relación terapéutica, de la subjetividad, tanto del paciente como del terapeuta, lejos de la recomendada y supuesta objetividad científica
  • -la dimensión vivencial más que conceptual de la práctica terapéutica de las MT

Al mismo tiempo, existe en la actualidad una búsqueda errática de numerosos occidentales para encontrar alternativas a sus padecimientos psico-emocionales, existenciales o espirituales. Ello los lleva cada vez más a viajar lejos de su contexto cultural para adentrarse en sociedades tradicionales en busca de curanderos, chamanes y practicantes de esas medicinas. Aparte de las frecuentes incomprensiones interculturales que se dan, este movimiento ha generado un neo-chamanismo dudoso y un turismo chamánico que amenaza con degenerar las Medicinas Tradicionales y destruirlas. En conclusión, la propia salud mental de los pueblos indígenas también está en juego.

Numerosos jóvenes investigadores que desean realizar sus estudios en este campo tienen mucha dificultad para encontrar soporte académico, espacio de aplicación y presupuesto adecuado para sus investigaciones. Sin embargo es considerable el terreno a explorar y urgente la necesidad.

Metodología

La dinámica del evento se organizará con:

  • Conferencias magistrales (40′)
  • Intervenciones más breves (20′)en mesas de debate alrededor de 4 ejes temáticos:
  • Políticas en Salud Mental e integración de las MT

Responsable: Dra. Rosa Giove Nakazawa
rosagiove@takiwasi.com

Legislación y manejo legal de las MT
Responsable: Dr. Brendan Tobin
bmtobin@gmail.com

Toxicomanía y Estados Modificados de Conciencia
Responsable: Dr. Jacques Mabit
congreso@takiwasi.com

Salud Mental y Pueblos indígenas
Responsable: Dr. Germán Zuluaga
gzuluaga@cemi.org.co

Se considera necesario reunir representantes de:

  • – proyectos de integración de MT con medicina convencional en el campo de la salud mental
  • – las Medicinas Tradicionales, practicantes indígenas y mestizos
  • – del mundo académico
  • – los gobiernos y organismos internacionales

Programa general:

Domingo 7 de Junio 2009 : Apertura del Congreso
Lunes 8 y Martes 9: Presentaciones y debates en mesas temáticas
Miércoles 10: Plenaria y clausura del Congreso
Jueves 11 y Viernes 12: Post Congreso. Paseos turísticos, visita al Centro Takiwasi y encuentros con representantes de las MT.

Idioma Oficial: español.

El Congreso asegura como mínimo la traducción consecutiva de las ponencias del inglés/francés al español. En la medida de las posibilidades se ampliará ese sistema de traducción (del español hacia inglés y francés)

Sede: Hotel Río Shilcayo (Tarapoto)

Contacto-información : congreso@takiwasi.com

Secretaría: Gabriela Montenegro

Presentación de trabajos

Las personas interesadas en intervenir en este Congreso, tendrán que indicar en qué mesas de debate desean hacer su ponencia, la cual tendrá una duración máxima de 20 min. Se debe remitir un resumen de su intervención y eventualmente el texto completo, preferentemente en español, los cuales serán evaluados por el Comité de Selección.

Se dará preferencia a las intervenciones basadas en experiencias concretas en el terreno. Los detalles del formato de las intervenciones y de los textos a publicar serán indicados proximamente en ésta página

Más información en:
http://www.takiwasi.com/congreso2009/index.html 

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