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Archive for the ‘Hoja de Coca’ Category

Penalizar el mambeo de la hoja o revisar los convenios internacionales

Por: Juan Camilo Maldonado T. /El Espectador/ 21 de marzo de 2008
Naciones Unidas le recomendó a Bolivia y Perú que prohiba a sus indígenas masticar la planta. Controversia.
Menos coca en la región

Foto: Agencia AP

Cientos de indígenas en Bolivia salieron a las calles a protestar contra la sugerencia de la JIFE de abolir la masticación de hoja de coca.

Cuenta la líder arhuaca Belkis Izquierdo, que cuando el mamo Jacinto llegó a Estados Unidos a hablar con congresistas estadounidenses sobre la situación actual de los indígenas Kogui, le quitaron a la entrada del recinto de reunión la hoja de coca y el poporo “una pequeña calabaza que contiene la cal con que se acompaña la práctica ritual de la masticación de coca”. “Al mamo le dio desespero y entonces dijo: ‘Me voy’, porque quitarle el ayu (hoja de coca) era como quitarle la vida misma”, reconoce Belkis.
Con esta historia responde Belkis cuando le preguntan cómo recibieron las comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta la recomendación de erradicar “sin demora” en Perú y Bolivia la práctica ritual de la masticación de hoja de coca, conocida como mambear, en la Sierra y acullico, en Bolivia. La exhortación apareció hace dos semanas en el informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), órgano de las Naciones Unidas que vigila y controla el actuar de los países en la lucha antinarcóticos y afectaría también a Colombia, dado que en su territorio muchas comunidades indígenas conservan la tradición.

La recomendación causó escozor en las regiones indígenas de los Andes. En la provincia de Puno, Perú, su gobernador ordenó la suspensión total de las operaciones de erradicación de arbustos de coca. Luego, tras el evidente reproche del gobierno de Alan García, anunció el martes pasado que la provincia declararía su independencia. Entre tanto, miles de indígenas aymaras y quechuas salían a las calles de La Paz, Bolivia, con bultos repletos de hoja de coca, para realizar el acullico, en señal de rechazo.

Incluso el presidente boliviano Evo Morales, principal líder cocalero de este país, conformó de inmediato una misión especial para protestar ante la Comisión de Estupefacientes de la ONU en Viena: “La comunidad internacional debe entender que la producción de coca en Bolivia es milenaria. La coca debe ser sacada de la lista de estupefacientes, y ser considerada como patrimonio cultural”, le dijo a El Espectador Jerónimo Meneses, viceministro de la coca de Bolivia.

Sagrada y criminal

Camilo Uribe, toxicólogo colombiano y uno de los diez miembros del comité de la JIFE, no titubea al explicar los motivos de la recomendación: “El mandato nuestro es muy claro: velar y controlar que los países miembros de las Naciones Unidas cumplan con los tratados que ratificaron”, afirma.

Colombia, Perú y Bolivia deben erradicar el mambeo de sus territorios, porque esta práctica aparece condenada en la Convención Única de Estupefacientes, expedida por la ONU en Nueva York, en 1961, y ratificada por estos tres países. La convención creó la Lista Amarilla, donde la “hoja de coca” aparece como un estupefaciente “sujeto a fiscalización internacional” , y dictaminó que “la masticación de hoja de coca debe quedar prohibida dentro de los 25 años siguientes a su entrada en vigor”.

Para Uribe, la medida tiene una razón de ser: “Es muy fácil a partir de la hoja de coca producir clorhidrato de cocaína y base de cocaína”, afirma. Como médico sabe que aspirar cocaína y mambear coca son cosas muy distintas, pero señala que frente a la prohibición del mambeo “ninguno de los países andinos hizo ninguna salvedad en la convención y sus parlamentos los ratificaron. ¿Qué culpa tiene la JIFE de que hayan firmado lo que no es?”.

Hoy, cuando los indígenas bolivianos cuentan con amplia representació n política tanto en el Gobierno como en el Congreso Nacional, el “recorderis” de la JIFE no pasa desapercibido. Para los bolivianos, la clase política que en 1960 se comprometió a erradicar una práctica cultural esencial para más del 50% de sus habitantes, desconoció los derechos culturales de los aymaras y quechuas. De ahí la protesta del canciller de este país, David Choquenhuasa, quien declaró que la Convención había sido firmada por “hombres europeos y blancos, con una visión occidental”.

Adicionalmente, la declaración del organismo de Naciones Unidas chocaría con la Convención de Estupefacientes de 1988, la cual afirmó que las políticas de erradicación de cultivos ilícitos “tendrán debidamente en cuenta los usos tradicionales lícitos, donde al respecto exista la evidencia histórica”.

¿La comercialización?

Por estos días preparan en el resguardo arhuaco de Belkis Izquierdo una ofrenda o pagamento, en el que pedirán en la Sierra Nevada la autorización de los seres espirituales para la comercialización de la coca en forma de té, así como lo hicieron hace unos años los indígenas paeces del bajo Cauca. Pero tal como están las cosas hoy, cualquier comercialización de la hoja contradice los mandatos de Naciones Unidas.

Camilo Uribe, quien fue hasta hace poco director del Invima, debió negarle el registro sanitario al té Coca Nasa, porque la comercializació n de productos derivados de la hoja de coca contravenía las convenciones. Ahora, como miembro de la JIFE, sigue siendo protagonista de la misma polémica. “Mientras no sea modificada la Convención de 1961, la obligación de la junta es invitar a los países a que cumplan con sus términos”, afirma.

El único país que hoy comercializa de forma legal la hoja de coca es Perú, que creó la Empresa Nacional de la Coca (Enaco), organización pública autorizada por la Convención del 61, y que se encarga de recolectar, procesar, distribuir y comercializar la hoja en el país.

Bolivia y Colombia, que no cuentan con este tipo de institución, están obligadas según mandatos internacionales a prohibir la comercialización y, de paso, junto con Perú, a erradicar la masticación ritual de la coca. Mientras los gobiernos definen cómo efectuar semejante prohibición, Belkis Izquierdo se pregunta en qué momento llegó su planta a ser tan incomprendida y estigmatizada. “El humano tiene la mente corrompida, todo lo degenera. Pero nosotros seguiremos defendiendo la planta sagrada en su esencia natural. La coca es el corazón de nuestra cultura”.

Visiones de la coca

Para los arhuacos, el ayu es una planta sagrada de naturaleza femenina, símbolo de amistad y puente con otros seres espirituales. Elemento vital de identidad, la coca es cultivada y recolectada por las mujeres, mientras los hombres adultos la mambean, es su compañera.

Para la Convención de 1961, 200 gramos de hoja de coca equivalen a 1 gramo de cocaína y un kilogramo de hoja de coca equivale a 5 gramos de cocaína.

¿Qué dice la ciencia?

Un estudio emblemático, realizado en 1977 por Timothy Plowmannm, de la Universidad de Harvard, reveló que 100 gramos de coca contienen 305 calorías, 19 gramos de proteínas, 5 de grasas, 46 de hidratos de carbono, 1,5 de calcio, 1,4 de vitamina C y 11.000 Unidades Internacionales de vitamina A.

En años más recientes, el Instituto Boliviano de Biología de la Altura investigó la naturaleza del efecto de la masticación de la hoja de coca sobre los indígenas ‘acullicadores’ de las regiones de Yungas y Chapare, principales zonas de cultivo de la coca en Bolivia. Según la investigadora de este Instituto, la doctora Mercedes Villena, estos son algunos de los hallazgos, publicados en 1994 en el libro Usos de la hoja de coca y salud pública, que puede ser consultado en la biblioteca virtual de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

1. Masticar coca no le da más fuerza a los acullicadores. Sin embargo, les otorga resistencia y permite jornadas laborales más prolongadas.

2. La masticación profundiza la respiración, reduce su frecuencia y dilata los bronquios. Esto permite que en lugares donde hay menos presión del oxígeno, las personas inhalen el suficiente aire para evitar las molestias generadas por la altura.

3. El mambeo no es un hábito permanente. Una encuesta reveló que los indígenas sólo mastican coca en jornadas de trabajo y actos sociales.

4. No hay diferencia en el consumo de alimentos entre aquellos que mastican coca y aquellos que sí. Contrario a la percepción tradicional, la coca no quita el hambre.

5. No se han encontrado evidencias de que la práctica del acullico sea nociva para la salud.

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Por Simón Yampara H.
Asesor de Gestión Cultural del Gobierno Municipal de El Alto GMEA
simonyampara@gmail.com

La recomendación de ONU y el organismo JIFE, para que se prohíba el pijcheo de la hoja de coca en Perú y Bolivia, no solo es preocupante, sino sobre todo atentatorio, genocida y etnocidiario contra los pueblos del Tawantinsuyu y del continente Abya-yala. Nos hace recuerdo a las prácticas de la inquisición religiosa colonial, con presupuestos y valores jurídicos de la invasión colonial, de dominio, control espacial y de los pueblos, actualizada, “modernizado” en el siglo XXI. Pues, los derechos de los pueblos atávicos del Tawantinsuyu, del continente Abya-yala continúan encubierto por la invasión y el “descubrimiento” de la América. ¿Por que?. Por que la orientación de la “geopolítica del conocimiento” y la “colonialidad del saber”, ven como peligro el cuestionamiento y despertar de los pueblos del Abya-yala sobre el ejercicio de sus derechos, respecto al control del territorio, los recursos naturales y por ende el negocio (mercado) de los recursos y el cultivo de la riqueza en el mundo y la región. Es decir, la nueva estrategia económica de orden alotrópico [como los sistemas de qhathus] de estos países por la composición mayoritaria de pueblos “indígenas”, donde las hojas de la coca y el pijchu/akulliku [no masticado] son parte de la cosmo-convivencia andina de estos pueblos y practica del ayni/reciprocidad de la comunidad de los mundos eco-bióticos naturales que tiene que ver con el paradigma de vida del suma –qamaña de los pueblos indígenas, que lastimosamente por el encubrimiento histórico y la “ceguera cognitiva” de los cientistas del sistema, no se entiende ni se quiere entender, pero que sin embargo, rompe y perjudica la dinámica proyectiva del pachakuti de estos pueblos. Mejor dicho, continuar con la hegemonía, el dominio de los presupuestos jurídicos y valores de la matriz civilizatorio-cultural occidental y la perpetuación del encubrimiento de los valores y presupuestos jurídicos emergentes de la matriz civilizatorio-ancestral milenaria, cuyo semillero está en tiwanaku e inkario.

La cosmo-convivencia andina y la convivialidad de sus pueblos y de éstos con los diversos mundos de la comunidad eco-biótica natural, tiene que ver con el ayni/ reciprocidad emulativa de las energías espirituales a la materialidad de las cosas, en la vida de los pueblos indígenas, donde los maestros yatiris, chamakanis, los kallawayas, sin el pijchu y las hojas de la coca, no podrán desarrollar sus actividades cotidianas que tiene que ver con la salud integral de los pueblos. Mejor dicho la salud físico-material y espiritual. Es mas, ni la constitución de las nuevas parejas –jaqicha- podrá realizarse entre las familias de los aymara-qhichwa. De la misma manera no podrán hacer jornadas ni cultivos agropecuarios, mineros y las celebraciones-festivas que se hacen a lo largo del calendario agropecuario, social y cultural de la convivialidad eco-biótica de estos pueblos. Es decir no solo quieren afectar la dimensión de la espiritualidad de la vida de estos pueblos, sino, quieren acabar haciendo un genocidio y etnocidio con la vida y la dinámica de estos pueblos. Parecen no tener conciencia humana pese a pregonar los derechos humanos universales, pues quieren acabar con gentes que sí, generan valores cosmogónicos salubles para la humanidad y han aportando con alimentos valiosos para la humanidad con la variedad papas, la quinua y en los últimos tiempos con la fibra y la carne de los camélidos/auquénidos andinos.

Ahora cuidado con la producción, el mercado de la cocaina y las acciones del narcotráfico, donde si bien las hojas de la coca son la materia prima preferida, no la única ni insustituible, si esta es la preocupación. Naturalmente detrás de esto esta también un caudal considerable del movimiento económico-finaciero, hasta móviles políticos y de castas sociales familiares que hacen ponguaje con la pobreza material de sectores de los pueblos indígenas, bajo sistemas de colonato y practicas amañadas de corrupción, muchas veces con pretextos de control de esta producción y programas de desarrollo alternativo que en mas de 30 años con un presupuesto considerable, no se ven resultados favorables, menos cultivos realmente alternativos para sustituir el cultivo de las hojas de coca. Ellos mientras siga siendo altamente competitivo el cultivo de las hojas de coca, en el mercado abierto transnacional y haya mayor demanda de consumidores de los países llamados del primer mundo, continuara la producción de la hoja milenaria. Eso a su Ahora cuidado con la producción, el mercado de la cocaina y las acciones del narcotráfico, donde si bien las hojas de la coca son la materia prima preferida, no la única ni insustituible, si esta es la preocupación. Naturalmente detrás de esto esta también un caudal considerable del movimiento económico, hasta móviles politicos y de castas sociales que hacen ponguaje con la pobreza material de sectores de los pueblos indígenas con practicas amañadas de corrupción, muchas veces con pretextos de control de esta producción y programas de desarrollo alternativo que en mas de 30 años con un presupuesto considerable, no se ven resultados favorables, menos cultivos realmente alternativos para sustituir el cultivo de las hojas de coca. Ella mientras siga siendo altamente competitivo en el mercado abierto transnacional y haya mayor demanda de consumidores de los países llamados del primer mundo, continuara la producción de la hoja milenaria. Eso a su ves, tiene que ver con la galopante desocupación y la pobreza de los países como Perú y Bolivia.

Entonces esto de la recomendación de la ONU, el JIFE, hay que considerar como una alerta roja para los Estados andinos, que merece un tratamiento urgente, sino queremos perder la dignidad cosmo-convivencial de la cultura de los pueblos andinos y mas bien pensar en una estrategia de generación y reproducción de valores cosmogónicos, de economía y dignidad de los pueblos en pos de encuentros intercivilizatorios en el mundo, frente a la globalización del capitalismo y la consecuencia del calentamiento global del planeta. No veamos la vida como pura expresión de la materialidad y del circulante del capital de las cosas. Eso es economicidio con acciones del politicidio, pues ésta va en matrimonio institucionalizado/interaccionado con la dimensión de la espiritualidad en la vida de los pueblos andinos, cuya emulación y salud dependen del uso de las hojas de coca en las acciones celebratorias del pijcheo, que emula, regula las energías de la vida.

Altu-Pata, 5/03/08

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